viernes, 15 de noviembre de 2013

Huelga de basuras en Madrid

La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, anunciaba hace apenas unos días que si no se llegaba a un acuerdo entre empresa y sindicatos en 48 horas para poner fin a la huelga de basureros se vería obligada a tomar medidas excepcionales para atajar el problema de la acumulación de desperdicios que ya está comenzando a ser muy preocupante en algunas áreas de Madrid, con aparición de ratas y con peligro real para el viandante. 

Esta actitud amenazante y retadora de Botella hacia los trabajadores contrasta con la total inactividad mostrada días atrás negando la situación y prefiriendo no mojarse en exceso en un asunto que, según ella, no le afecta. Dejando a un lado la incompetencia absoluta de Botella y la constatación más que evidente de lo grande que le viene el título de alcaldesa, lo verdaderamente grave es el proceso destructor que está poniendo en marcha el PP y cuyo centro de experimentación parece ser, según los últimos acontecimientos, la capital de España. 

La reducción de trabajadores y sueldos es un hecho, por desgracia, rutinario en nuestro país, pero en este caso supone la consolidación clara de un modelo, el liberal, que pretende eliminar todo tipo de derechos laborales para convertir a los empresarios en los verdaderos amos de nuestro tiempo devolviendo a nuestras mentes el fantasma de la esclavitud. Y no es broma, desde que el Partido Popular ha tomado el gobierno, los derechos laborales han descendido de forma alarmante y los servicios públicos se han ido privatizando, que no externalizando, poco a poco, bajo una promesa de eficiencia, para convertirse de nuevo en un negocio personal de la clase dominante. 

La sociedad debe movilizarse para parar este verdadero ataque a los derechos de la ciudadanía y al estado de bienestar conseguido tras años y años de esfuerzo y por supuesto debe solidarizarse con los miles de trabajadores, en este caso los trabajadores de limpieza de Madrid, que están viendo reducido su sueldo y que, con el tiempo, se van a ver avocados a la pobreza. 

Si bien la esclavitud es un estrato afortunadamente aún lejano, lo que ahora mismo vivimos es solo el comienzo de un proceso que pretende aumentar la desigualdad y acabar con todo lo logrado. No debemos permitirlo. El futuro del bienestar está en juego.




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