jueves, 11 de julio de 2013

La dieta de la austeridad

El FMI anunciaba hace apenas unos días que las previsiones para los próximos años en materia de crecimiento eran claramente negativas y que la receta aplicada hasta ahora, basada en la austeridad, había sido un absoluto fracaso.

Este hecho es solo un ejemplo mas que confirma el tremendo error cometido por los diversos gobiernos y organismos al vincular la austeridad con la salida de la crisis. Es bien sabido que al reducir la inversión y estrangular el consumo solo contribuimos a secar la economía pero, pese a todo, los colegas de Bruselas y Berlín aun parecen tener un amplio margen de aprovechamiento de una receta que, a buen seguro, va a condenar al conjunto de la Unión Europea.

La canciller alemana, Ángela Merkel, sigue convencida de que la salida pasa por cerrar el grifo a las inversiones y por culpar de forma repetida a los países del sur de malgastar el dinero que los alemanes prestaron a estos durante los años de bonanza. Es cierto que hemos vivido años de derroche, pero no se puede pasar del negro al blanco poniendo en peligro derechos sociales que nos costaron años conseguir.

Los europeos tenemos la llave del cambio, de una nueva estrategia hacia el crecimiento. La prueba de fuego serán las próximas elecciones europeas y, por consiguiente, alemanas, donde puede surgir un nuevo modelo de hacer Europa que fomente la cohesión, la estabilidad y la unidad europeas.
 




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